Madrid (España), 4 de abril de 2012
os más de 400 Miembros Afiliados de la OMT, entre los que figuran algunas de las más destacadas organizaciones y empresas turísticas del mundo, han elegido a su nueva Junta Directiva y a su Presidente para el periodo 2012-2013.
De acuerdo con el nuevo procedimiento electoral, se eligió a los 23 miembros de la Junta Directiva de los Miembros Afiliados. La Association of Greek Tourist Enterprises (SETE), representada por su Director General, George Drakopoulos, fue la entidad elegida para presidir la Junta.
Refiriéndose a su elección, el Sr. Drakopoulos manifestó: «Es un honor presidir un grupo tan distinguido de profesionales y empresarios». Después de casi 15 años participando en los asuntos de la OMT, conozco el potencial de la Organización, y especialmente el de sus Miembros Afiliados».
«Aunque los miembros representen a diferentes países y sectores, los principales temas que trataremos serán aquellos que sean importantes a escala mundial. Por ejemplo, la movilidad en los viajes y los visados, la fiscalidad de los servicios turísticos, el fomento del empleo y de la sosteniblidad son asuntos de interés global con consecuencias regionales obvias», prosiguió.
El Secretario General de la OMT, Taleb Rifai, dio la bienvenida a la nueva Junta Directiva y al Presidente de los Miembros Afiliados, haciendo hincapié en la importancia de los Miembros Afiliados para el trabajo de la Organización. «La OMT es uno de los pocos organismos de las Naciones Unidas que incluye entre sus miembros a representantes del sector privado, del mundo académico y de la sociedad civil. Dada la naturaleza poliédrica del turismo, su contribución a la configuración y a la ejecución del programa de trabajo es crítica, ya que introduce en el núcleo de nuestro trabajo los diferentes puntos de vista sobre el desarrollo del turismo», afirmó.
Los Miembros Afiliados son empresas, organizaciones, destinos, ONG, instituciones docentes u órganos cuyas actividades están relacionadas con el turismo y ayudan con sus conocimientos y experiencia a la OMT a promover el desarrollo de un turismo responsable, sostenible y accesible.
jueves, 5 de abril de 2012
martes, 27 de marzo de 2012
PROPUESTA DE TURISMO RURAL PARA LA REGIÓN ANDINA (Resumen)
Consultora IICA: Arq. María Micaela Leal de Rodríguez
PRESENTACIÓN.
La Organización Mundial de Turismo (OMT) estimó que, si la tendencia se mantenía –crecimiento algo superior al 4% anual-, el número de viajeros al mundo crecería de 700 millones en el 2005, a 1.600 millones al 2025. Igualmente, anticipan que el turismo, en el 83% de los países, está entre las 5 principales fuentes de ingresos; en el 38% del total, también es la primera entrada en divisas. La cuota del mercado turístico que corresponde a los países emergentes es del 30%; no obstante, se observa un crecimiento acelerado, llegando a casi un 9,5% anual. En América Latina y el Caribe, el porcentaje es del 5,2%, con un 2% en Sudamérica. México se sitúa como uno de los diez primeros destinos a nivel mundial. Desde fines de los 90’, la llegada de turistas a la Región Andina ha crecido a un ritmo promedio anual de casi un 3%. La Comunidad Andina de Naciones reporta visitas de turismo receptivo en el orden de 2.801 visitantes en el año 2000, a 3.573visitantes en el 2004, cuyo origen mayoritario es Estados Unidos y Europa, con ingresos en el 2004 superiores a 3,130 millones USD1. Los empleos mundiales en turismo, estimados al 2005 por la Oficina Internacional del Trabajo (OIT), fue de 200 millones, de los cuales 70% eran mujeres, y 25% tendría menos de 25 años. En América Latina, el empleo rural no agrícola está llegando a representar el 40% de los ingresos rurales, distribuidos entre empleos permanentes y empleos temporales. Estas consideraciones, aplicadas a la aún tradicional cultura rural andina, significa un cambio en los patrones de la fuerza laboral de los emprendimientos, al incorporar en la cadena de servicios turísticos, nuevas ofertas de empleo rural, con una población que se enfrenta a un inédito mercado de trabajo. La OMT enfoca el Turismo Rural2 con perspectiva de desarrollo territorial,
involucrando dos sectores: el agrícola y el turismo “los que se complementan a partir de sus recursos y sus potencialidades para plasmarse en un nuevo negocio para ambas actividades, en la búsqueda de una mejor calidad de vida para los actores involucrados directa o indirectamente”. Se estima que la mayoría de los negocios de turismo rural, tienen categoría de microempresas. El Turismo Rural se origina en Europa por la crisis en la agricultura iniciada en los años 60, que genera la emigración masiva de los agricultores a las ciudades. Los que se quedan en los espacios rurales despoblados, necesitan un complemento en su renta. En los 80’, la concertación de políticas agrícolas comunes de la Unión Europea, a través de los Programas Leader -básicamente de desarrollo rural-, pretenden dar una alternativa productiva a familias campesinas. El 90% de los recursos de la política de subsidios, se ha aplicado a proyectos de Turismo Rural: se realizan importantes aportes a la recuperación de la calidad de vida rural europea, y su revalorización.
El deterioro de las actividades económicas rurales de los países andinos, muchas veces de subsistencia, ha motivado la búsqueda por parte del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) -entre otras Agencias de Cooperación Internacional-, de nuevas fuentes de ingreso y empleo que complementen las actividades agrícolas tradicionales, o le agreguen valor. En los últimos años, la respuesta se ha expresado tanto en apoyo a políticas públicas, como en iniciativas locales desde las propias comunidades, donde el turismo ha demostrado una alta capacidad catalizadora con respecto a otras actividades productivas, articulándose con diferentes cadenas locales: agroindustria, artesanías, servicios ambientales, etc. En las consideraciones que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) realiza en 2000 en su informe anual sobre Desarrollo Rural, incorpora el turismo como parte de las iniciativas de promoción de actividades económico-rurales no agrícolas, junto a la modernización de sus instituciones públicas, políticas integrales y concertadoras, así como el fortalecimiento de los recursos humanos en esta actividad. Propone el fomento del Turismo Rural con una concepción más amplia: territorial y multisectorial, integrando actividades en los tres sectores económicos. El Congreso Mundial de la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (UICN), octubre 2008, reunió a representantes de la Fundación de las Naciones Unidas, Rainforest Alliance, el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente y la OMT. Allí se establecen unos Criterios Globales de Turismo Sostenible (GSTC) en ámbitos rurales, cuyas recomendaciones se centran en la promoción de máximos beneficios y mínimo impacto a las comunidades locales, y la conservación del patrimonio cultural y natural. Estas recomendaciones, para la operación de las cadenas turísticas, pretenden servir de: Guía a las agencias de viajes para la selección de los destinos.
Ayuda al consumidor para seleccionar los programas de turismo sostenible. Común denominador para reconocer a los proveedores de turismo sostenible. Certificación de programas voluntarios de buenas prácticas de turismo
sostenible. Estrategias básicas de trabajo a gobiernos, emprendedores y ONG’s. Base para la capacitación y la formación en turismo sostenible.
La OMT crea en 2005 el Comité Mundial de Ética del Turismo, y publica el manual “El turista y el viajero responsable", como propuesta de conducta de los visitantes en destinos emergentes – comparables a los ámbitos rurales de la Región Andina, de alta fragilidad social y ambiental. El IICA, BID, Banco Mundial (BM), y otras agencias de cooperación o financiamiento multilateral, con el enfoque de desarrollo territorial, confrontan la
equivalencia desarrollo rural es igual a rentabilidad agrícola, promoviendo una transformación productiva, una articulación de la economía rural frente a mercados dinámicos externos a él, y un desarrollo institucional dirigido a la coordinación de actores locales entre sí, y entre ellos y los externos. En este enfoque, insertan el Turismo Rural. Pequeñas inversiones en turismo –por ejemplo, el Programa de Turismo Rural en Portuguesa, Venezuela-, han tenido efectos de rápida maduración, acompañadas de condiciones propicias de mercado y comercialización, políticas claras, y competencias técnicas para la gestión sostenible del proceso, tanto públicas como de los emprendedores. Ello ha generado importantes redes que han crecido gracias a la capacitación, la asistencia técnica y el soporte de una superestructura adaptada a las necesidades de la cadena de valor en Turismo Rural. Dados los recursos culturales y naturales de la Región Andina, y la demanda actual de viajes por motivos culturales (37% de los viajeros internacionales, con un ritmo de evolución hasta del 15%) y de naturaleza (7% anual de crecimiento), es posible prever el impacto que sobre las economías rurales de la región tendrá el turismo. En el marco de las tendencias turísticas mundiales, el Turismo Rural es, entre diferentes opciones del mercado, una de las que mayores posibilidades de crecimiento. En Perú, el flujo de turistas internos se estima en casi 18 veces el del receptivo; el flujo de turismo receptivo está alrededor de 1,1 veces el del turismo emisivo4; en la Región Andina se estima en 3% anual. La diversificación de los agronegocios en los ámbitos rurales de los países miembros del IICA, con enfoque de cadena y visión territorial, ha venido siendo prioridad en múltiples programas regionales y nacionales. El IICA ha desarrollado esfuerzos de fortalecimiento del Turismo Rural, respondiendo a demandas y necesidades propias de cada uno de los países, y de sus principales actores institucionales. Algunas de las experiencias integrales del IICA en Sudamérica son: el Programa de Turismo Rural en Venezuela, y el Consorcio en Uruguay para la promoción del Turismo Rural “Circuitos Turísticos Complementarios en la Región Este”. En esta plataforma de necesidades, oportunidades y visiones institucionales compartidas, surge en 2008 la propuesta de elaboración de un documento base y un perfil de proyecto para un PROGRAMA DE FORTALECIMIENTO DEL TURISMO RURAL EN LA REGIÓN ANDINA, cuyo fin es fomentar una plataforma regional de la actividad, con puntos de vista comunes. Ello permitirá apoyar a los gobiernos de la región en la concertación de políticas, acciones y estudios compartidos, el intercambio de experiencias en buenas prácticas de la cadena, promover el enfoque de desarrollo territorial desde la cadena de servicios turísticos, y beneficiar tanto a las iniciativas actualmente en marcha, como al flujo cada vez mayor de visitantes a lo interno, entre y hacia los países andinos.
La producción de bienes y servicios turísticos rurales, debe sustentarse en los criterios anteriores: equidad e inclusión social, sostenibilidad territorial, cohesión económica e identidad territorial, sinergia entre las instancias de gobierno y las comunidades rurales organizadas, valoración y uso responsable de los recursos naturales y culturales, y calidad de los servicios que agregan valor a la agricultura familiar y a los emprendedores rurales. La perspectiva: multisectorial, territorial y competitividad de las cadenas y el ámbito rural.
RESUMEN EJECUTIVO. El Turismo Rural en la Región Andina: Se presenta como opción complementaria de la actividad agrícola, que gana competitividad cuando es la familia rural la emprendedora, generando valores territoriales materiales e inmateriales. Sus inicios se ubican en iniciativas, en su mayoría, de emprendedores rurales que identificaron oportunidades de negocio para atender una incipiente demanda, así como proyectos desarrollados en los últimos años con el apoyo de Agencias de Cooperación al Desarrollo, organismos no gubernamentales (ONG’s), empresas privadas y emprendedores con nuevas iniciativas. El sector público ha respondido, en la medida de la demanda, con aportes normativos y de soporte de los emprendimientos, fomentando nuevas alternativas a las familias rurales. El Turismo Rural, y sus diversas modalidades y manifestaciones en la Región Andina, es de data reciente –alrededor de 15 años-. Sus inicios de ubican, en general, en la promoción y aportes realizados por ONG’s europeas, quienes hoy comienzan a retirar sus operaciones en esta región, fundamentalmente en Ecuador, Bolivia y Perú, dejando una base de trabajo y capacitación adelantada a diferentes niveles de actuación. A lo anterior se suman las iniciativas desarrolladas por emprendedores rurales o neo-rurales, promovidas por gremios o microempresarios-, fundamentalmente en Colombia y Venezuela-, y por comunidades indígenas –en su mayoría en Bolivia, Ecuador y Perú-. En general, la actividad está poco normada e institucionalizada, los canales de comercialización son débiles, y hay debilidades en el reconocimiento de buenas prácticas y aplicación de protocolos territorializados de calidad. Se realizaron tres talleres en campo - Nimaima (Colombia), Huaura (Perú) y Portuguesa (Venezuela)-, donde participaron 106 representantes de comunidades locales, emprendedores rurales, instituciones de soporte de la actividad –
formación, capacitación, diferentes niveles de gobierno, ONG’s, y otros gremios del ámbito rural-. También se captó información desde 42 actores clave, a través de entrevistas y grupos focales en todos los países. A priori, la misión permitió identificar cinco áreas de actuación transversal regional donde IICA puede apoyar iniciativas desde la Cooperación Internacional, con el diseño de elementos de soporte a la cadena de emprendimientos, y de acompañamiento de experiencias de los territorios de referencia en cada país. Ellas son: La equiparación de conceptos sobre el Turismo Rural con enfoque territorial en los niveles de actuación de IICA en la Región Andina, y sus socios institucionales y comunitarios. El apoyo al desarrollo concertado de una plataforma interinstitucional, normativa y de planificación para el desarrollo del Turismo Rural con enfoque territorial en la Región Andina, respetando las individualidades de las políticas nacionales, y favoreciendo sus iniciativas.
La asistencia en el proceso de elaboración de Protocolos de Buenas Prácticas de las diferentes modalidades y servicios desde los emprendedores rurales, los entes competentes y las comunidades organizadas, incluyendo el soporte en capacitación y formación, y Sellos de Calidad Territorial. La contribución en la creación de sistemas de microfinanzas rurales especialmente diseñados para el Turismo Rural, en apoyo a microempresarios y comunidades con menores posibilidades de emprendimiento, fortaleciendo la capacitación y la asistencia técnica asociada a la sostenibilidad económica, social, ambiental y cultural. El diseño de un sistema de indicadores de gestión e impacto en destinos turísticos rurales, que apoye las decisiones en políticas públicas turísticas y de desarrollo rural integral. Se identificaron territorios de referencia para los proyectos piloto de Turismo Rural en cada país: Colombia: La Guajira. Ecuador: El Austro. Bolivia: Carmen Pampa. Perú: Red de Pueblos de Huaura. Venezuela: Portuguesa. En Perú (Carmen Pampa) y Venezuela (Portuguesa) se han adelantado proyectos integrales a través de convenios con instituciones locales y financiamiento asociado. En el resto de los países habría que realizar las negociaciones para la firma de los convenios, la formulación de las estrategias de trabajo y la identificación de los recursos, al menos para las primeras etapas de determinación de actores, sensibilización y capacitación. No existe un concepto regional común de la actividad, pero en todos los países se reconocen y practican las modalidades que usualmente se dan en los ámbitos rurales: Ecoturismo, Turismo Cultural, turismo de aventuras, Agroturismo, otros. A pesar de ello, el concepto no es ajeno en ningún país, pero tiene una difusa identidad en el mercado, frente a los citados, que genera dudas en su demanda. En cada país se observaron oportunidades, problemas y características particulares. Siendo un producto turístico nuevo, la región tiene la coyuntura de plantear una estrategia concertada para el mejor desarrollo de la cooperación horizontal, con ejes transversales comunes a los diferentes sistemas de gestión pública y privada: correspondencia de conceptos; fortalecimiento de capacidades institucionales; formación y capacitación; sistema de microfinanzas y asistencia técnica; gestión y protocolización de buenas prácticas para sellos de calidad territorial –en apoyo a la promoción y comercialización-; investigaciones de mercado e indicadores territoriales y sectoriales compartidos.
Como emprendimiento, y tomando en cuenta su estacionalidad y du dependencia a factores extternos, es sostenible cuando se plantea a modo de estrategia de diversificación y complemento de ingresos agrícolas locales, con el uso de recursos naturales, culturales y humanos ociosos, en particular mujeres y jóvenes. Para su activación, no requiere de grandes inversiones en infraestructuras de servicios básicos o instalaciones aportadas por el estado, siendo prioridad de las políticas públicas la coordinación del marco normativo, el fomento de la capacitación y la formación, el sistema microfinanciero y de asistencia técnica, y el apoyo a la promoción y la comercialización. Requiere de una articulación interinstitucional e interdisciplinaria, por el enfoque territorial de trabajo desde dos actividades anteriormente no complementarias: el turismo y el desarrollo rural; es la estrategia más importante de la iniciativa, junto al apoyo a la asociatividad de los emprendedores para el trabajo en cadena y el mejoramiento de la articulación entre sectores público y privado. Además de generar ingresos alternativos a las familias rurales, favorece el arraigo, revaloriza nuevos recursos naturales y culturales del territorio, permite otros usos del suelo, y contribuye a la conservación del patrimonio ambiental y cultural. Existen diferentes modelos de operación individual, mixta o comunitaria, pero en general se privilegia al micro y pequeño emprendimiento rural familiar, pues mejora la distribución de los ingresos, que tienen una significativa importancia comparados con los ingresos agrícolas. El negocio se sustenta por calidad de la experiencia, y no por precio. En las experiencias respaldadas por asociaciones, se nota una mayor maduración de la actividad, en particular la promoción y la comercialización. En cada país aparecen diferencias en el nivel de desarrollo del Turismo Rural: Bolivia: se conceptualiza el Turismo Comunitario, y se enfoca desde las políticas públicas como herramienta de lucha contra la pobreza. La planificación para su desarrollo se orienta desde el gobierno central: el apoyo se dirige a micro y pequeños emprendimientos rurales que actúan en cadenas, de comunidades indígenas o no, a formas de gestión comunitaria y a los emprendimientos asociados. No existen normas de buenas prácticas, ni indicadores de gestión de impacto territorial de la actividad, pero el sistema estadístico reciente toma en cuenta el Sistema de Cuentas Satélites (SCS) propuesto por la OMT. El Plan Nacional de Turismo 2006-2011, enfatiza la construcción de un Turismo Sostenible de Base Comunitaria. Colombia: existen dos modelos de operación bien diferenciados: las fincas (minifundios) y las haciendas (ejemplo clásico del Quindío), que operan fundamentalmente alojamiento y alimentación. En el primero, se asocian a micro y pequeños empresarios de servicios de recreación; en el segundo, ellas aportan a empresas mayores para la operación de grandes parques temáticos y otros atractivos. La actividad turística rural no está explícita en los marcos normativos, ni de planificación a nivel central, pero sí aparece en niveles político-administrativos inferiores, donde el Turismo Rural cobra importancia económica (Departamento del Quindío y municipio de Nimaina). A nivel de las políticas del sector turismo, se reconocen y reglamentan las modalidades de Ecoturismo, etnoEcoturismo, etnocultura y Turismo Cultural. El agresivo Programa Colombia Compite, articula varios ministerios y hace énfasis en la competitividad del destino, la seguridad y la accesibilidad, con énfasis en polos de desarrollo para el turismo. Ecuador: todos los programas turísticos contemplan modalidades de turismo en ámbitos rurales: cultural, Ecoturismo y Turismo de Naturaleza, de deportes y aventura, Agroturismo, y el comunitario como producto. No hay una estrategia directa para el Turismo Rural, pero sí un alto apoyo a las modalidades que lo componen, la sostenibilidad y la inclusión. El Turismo Comunitario está reglamentado desde las propias organizaciones indígenas y el estado, contando con manuales propios de buenas prácticas, y reglamentos conducta para el visitante. El Plan Nacional de Turismo 2020 (PLANDETUR 2020) da prioridad al apoyo a las familias campesinas y comunidades indígenas emprendedoras, y se impulsan rutas turísticas temáticas asociadas a los ámbitos rurales. Las modalidades de mayor soporte: Turismo de Naturaleza y Turismo Comunitario. Perú: Incorpora recientemente el Turismo Rural en su oferta, pero es el país que más desarrollo tiene sobre la materia, referido a políticas, normas y planificación, con gran apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y la OMT. Reconoce un concepto diferente: Turismo Rural Comunitario. El Plan Nacional Estratégico de Turismo 2008-2018, se enfoca a la competitividad y la sostenibilidad, el fortalecimiento interinstitucional y la creación de las cuentas satélites. El Plan Nacional de Calidad Turística produce Manuales de Buenas Prácticas de amplia aplicación en el ámbito rural, asociándolos a Sellos de Calidad para la certificación de la gestión de calidad y marca de diferenciación e identidad. Desde 2001, en Perú se llevan las cuentas satélites de turismo. Venezuela: El turismo, como actividad económica, asume rango constitucional y se observa como fuente de diversificación de actividades productivas nacionales, utilidad pública e interés general. No explícita la categoría en la normativa turística, ni asociada a la diversificación de las actividades agrícolas tradicionales como política de estado, sí contempla el turismo como actividad comunitaria y social. No existen normas de calidad adaptadas a las condiciones de operación de la mayoría de los emprendimientos rurales, pero hay un énfasis en la capacitación y la formación para la calidad a través de diversos programas financiados por el Instituto Nacional de Turismo (INATUR). En la propuesta de Plan Nacional Estratégico de Turismo 2007-2012, se prioriza la implementación de herramientas para la aplicación de la política nacional de calidad turística, basada en la participación con los actores vinculados al sector, y se enfatiza el fomento de Núcleos de Desarrollo Endógeno con amplia participación comunitaria.
En general, las mayores debilidades en del Turismo Rural en la Región Andina se observan en: La concertación de categorías comunes, en particular referidas al Turismo Rural y sus modelos de gestión, que dificultan una evaluación global de la actividad y su impacto sobre el desarrollo territorial, como soporte de políticas comunes para el mejoramiento de la calidad de vida rural. La poca articulación, entre las instituciones de desarrollo rural y turístico, para el fomento de nuevos emprendimientos en las familias rurales, y el enfoque de género y juventud rural, sumados a la poca fortaleza institucional interdisciplinaria e intersectorial para la gestión de políticas y programas de Turismo Rural. La debilidad de los programas de capacitación y formación en Turismo Rural, a pesar de la fortaleza en la diversidad de instituciones académicas con oferta de estudios en turismo. La escasez de sistemas de subvenciones y microfinanzas públicas, incluyendo éste último la asistencia técnica y los microseguros, adaptados a la operación turística rural de micro y pequeños emprendedores, a pesar de la experiencia sobre el tema en la Región Andina en general. El procedimiento de recolección y procesamiento de datos de la actividad turística, incluidas las estadísticas básicas y el SCS, así como estudios de mercado –oferta y demanda-específicos para el Turismo Rural, y sus modalidades similares o incluidas. La insuficiencia de protocolos de calidad y normativas adaptadas al mejoramiento de la calidad de operación del Turismo Rural, como concepto global, y poca documentación y promoción de buenas prácticas. La dificultad en la promoción y comercialización de los productos turísticos por el acceso a la tecnología, el poco conocimiento de la oferta por parte de las agencias de viaje y la debilidad en la asociación empresarial para la gestión de los mercados. El establecimiento de un Programa de Turismo Rural en la Región Andina cooperaría en: La concertación y consolidación de políticas y estrategias comunes, interdisciplinarias e intersectoriales, el posicionamiento de una imagen del Turismo Rural en la Región Andina reconocida por los mercados, la promoción de buenas prácticas territorializadas, unas estrategias de promoción colectivas, y la realización de estudios de mercados compartidos. Una convergencia en las reglamentaciones, que permitiría establecer categorías en la operación y medición de las diferentes modalidades del Turismo Rural, la formulación de un sistema de microfinanzas y asistencia técnica regional, así como facilitar la articulación de las iniciativas regionales en materia de formación y capacitación turística. Desarrollar un sistema de indicadores de gestión territorial regional para la medición del impacto de la actividad, así como la documentación y promoción de buenas prácticas y lecciones aprendidas.
PRESENTACIÓN.
La Organización Mundial de Turismo (OMT) estimó que, si la tendencia se mantenía –crecimiento algo superior al 4% anual-, el número de viajeros al mundo crecería de 700 millones en el 2005, a 1.600 millones al 2025. Igualmente, anticipan que el turismo, en el 83% de los países, está entre las 5 principales fuentes de ingresos; en el 38% del total, también es la primera entrada en divisas. La cuota del mercado turístico que corresponde a los países emergentes es del 30%; no obstante, se observa un crecimiento acelerado, llegando a casi un 9,5% anual. En América Latina y el Caribe, el porcentaje es del 5,2%, con un 2% en Sudamérica. México se sitúa como uno de los diez primeros destinos a nivel mundial. Desde fines de los 90’, la llegada de turistas a la Región Andina ha crecido a un ritmo promedio anual de casi un 3%. La Comunidad Andina de Naciones reporta visitas de turismo receptivo en el orden de 2.801 visitantes en el año 2000, a 3.573visitantes en el 2004, cuyo origen mayoritario es Estados Unidos y Europa, con ingresos en el 2004 superiores a 3,130 millones USD1. Los empleos mundiales en turismo, estimados al 2005 por la Oficina Internacional del Trabajo (OIT), fue de 200 millones, de los cuales 70% eran mujeres, y 25% tendría menos de 25 años. En América Latina, el empleo rural no agrícola está llegando a representar el 40% de los ingresos rurales, distribuidos entre empleos permanentes y empleos temporales. Estas consideraciones, aplicadas a la aún tradicional cultura rural andina, significa un cambio en los patrones de la fuerza laboral de los emprendimientos, al incorporar en la cadena de servicios turísticos, nuevas ofertas de empleo rural, con una población que se enfrenta a un inédito mercado de trabajo. La OMT enfoca el Turismo Rural2 con perspectiva de desarrollo territorial,
involucrando dos sectores: el agrícola y el turismo “los que se complementan a partir de sus recursos y sus potencialidades para plasmarse en un nuevo negocio para ambas actividades, en la búsqueda de una mejor calidad de vida para los actores involucrados directa o indirectamente”. Se estima que la mayoría de los negocios de turismo rural, tienen categoría de microempresas. El Turismo Rural se origina en Europa por la crisis en la agricultura iniciada en los años 60, que genera la emigración masiva de los agricultores a las ciudades. Los que se quedan en los espacios rurales despoblados, necesitan un complemento en su renta. En los 80’, la concertación de políticas agrícolas comunes de la Unión Europea, a través de los Programas Leader -básicamente de desarrollo rural-, pretenden dar una alternativa productiva a familias campesinas. El 90% de los recursos de la política de subsidios, se ha aplicado a proyectos de Turismo Rural: se realizan importantes aportes a la recuperación de la calidad de vida rural europea, y su revalorización.
El deterioro de las actividades económicas rurales de los países andinos, muchas veces de subsistencia, ha motivado la búsqueda por parte del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) -entre otras Agencias de Cooperación Internacional-, de nuevas fuentes de ingreso y empleo que complementen las actividades agrícolas tradicionales, o le agreguen valor. En los últimos años, la respuesta se ha expresado tanto en apoyo a políticas públicas, como en iniciativas locales desde las propias comunidades, donde el turismo ha demostrado una alta capacidad catalizadora con respecto a otras actividades productivas, articulándose con diferentes cadenas locales: agroindustria, artesanías, servicios ambientales, etc. En las consideraciones que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) realiza en 2000 en su informe anual sobre Desarrollo Rural, incorpora el turismo como parte de las iniciativas de promoción de actividades económico-rurales no agrícolas, junto a la modernización de sus instituciones públicas, políticas integrales y concertadoras, así como el fortalecimiento de los recursos humanos en esta actividad. Propone el fomento del Turismo Rural con una concepción más amplia: territorial y multisectorial, integrando actividades en los tres sectores económicos. El Congreso Mundial de la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (UICN), octubre 2008, reunió a representantes de la Fundación de las Naciones Unidas, Rainforest Alliance, el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente y la OMT. Allí se establecen unos Criterios Globales de Turismo Sostenible (GSTC) en ámbitos rurales, cuyas recomendaciones se centran en la promoción de máximos beneficios y mínimo impacto a las comunidades locales, y la conservación del patrimonio cultural y natural. Estas recomendaciones, para la operación de las cadenas turísticas, pretenden servir de: Guía a las agencias de viajes para la selección de los destinos.
Ayuda al consumidor para seleccionar los programas de turismo sostenible. Común denominador para reconocer a los proveedores de turismo sostenible. Certificación de programas voluntarios de buenas prácticas de turismo
sostenible. Estrategias básicas de trabajo a gobiernos, emprendedores y ONG’s. Base para la capacitación y la formación en turismo sostenible.
La OMT crea en 2005 el Comité Mundial de Ética del Turismo, y publica el manual “El turista y el viajero responsable", como propuesta de conducta de los visitantes en destinos emergentes – comparables a los ámbitos rurales de la Región Andina, de alta fragilidad social y ambiental. El IICA, BID, Banco Mundial (BM), y otras agencias de cooperación o financiamiento multilateral, con el enfoque de desarrollo territorial, confrontan la
equivalencia desarrollo rural es igual a rentabilidad agrícola, promoviendo una transformación productiva, una articulación de la economía rural frente a mercados dinámicos externos a él, y un desarrollo institucional dirigido a la coordinación de actores locales entre sí, y entre ellos y los externos. En este enfoque, insertan el Turismo Rural. Pequeñas inversiones en turismo –por ejemplo, el Programa de Turismo Rural en Portuguesa, Venezuela-, han tenido efectos de rápida maduración, acompañadas de condiciones propicias de mercado y comercialización, políticas claras, y competencias técnicas para la gestión sostenible del proceso, tanto públicas como de los emprendedores. Ello ha generado importantes redes que han crecido gracias a la capacitación, la asistencia técnica y el soporte de una superestructura adaptada a las necesidades de la cadena de valor en Turismo Rural. Dados los recursos culturales y naturales de la Región Andina, y la demanda actual de viajes por motivos culturales (37% de los viajeros internacionales, con un ritmo de evolución hasta del 15%) y de naturaleza (7% anual de crecimiento), es posible prever el impacto que sobre las economías rurales de la región tendrá el turismo. En el marco de las tendencias turísticas mundiales, el Turismo Rural es, entre diferentes opciones del mercado, una de las que mayores posibilidades de crecimiento. En Perú, el flujo de turistas internos se estima en casi 18 veces el del receptivo; el flujo de turismo receptivo está alrededor de 1,1 veces el del turismo emisivo4; en la Región Andina se estima en 3% anual. La diversificación de los agronegocios en los ámbitos rurales de los países miembros del IICA, con enfoque de cadena y visión territorial, ha venido siendo prioridad en múltiples programas regionales y nacionales. El IICA ha desarrollado esfuerzos de fortalecimiento del Turismo Rural, respondiendo a demandas y necesidades propias de cada uno de los países, y de sus principales actores institucionales. Algunas de las experiencias integrales del IICA en Sudamérica son: el Programa de Turismo Rural en Venezuela, y el Consorcio en Uruguay para la promoción del Turismo Rural “Circuitos Turísticos Complementarios en la Región Este”. En esta plataforma de necesidades, oportunidades y visiones institucionales compartidas, surge en 2008 la propuesta de elaboración de un documento base y un perfil de proyecto para un PROGRAMA DE FORTALECIMIENTO DEL TURISMO RURAL EN LA REGIÓN ANDINA, cuyo fin es fomentar una plataforma regional de la actividad, con puntos de vista comunes. Ello permitirá apoyar a los gobiernos de la región en la concertación de políticas, acciones y estudios compartidos, el intercambio de experiencias en buenas prácticas de la cadena, promover el enfoque de desarrollo territorial desde la cadena de servicios turísticos, y beneficiar tanto a las iniciativas actualmente en marcha, como al flujo cada vez mayor de visitantes a lo interno, entre y hacia los países andinos.
La producción de bienes y servicios turísticos rurales, debe sustentarse en los criterios anteriores: equidad e inclusión social, sostenibilidad territorial, cohesión económica e identidad territorial, sinergia entre las instancias de gobierno y las comunidades rurales organizadas, valoración y uso responsable de los recursos naturales y culturales, y calidad de los servicios que agregan valor a la agricultura familiar y a los emprendedores rurales. La perspectiva: multisectorial, territorial y competitividad de las cadenas y el ámbito rural.
RESUMEN EJECUTIVO. El Turismo Rural en la Región Andina: Se presenta como opción complementaria de la actividad agrícola, que gana competitividad cuando es la familia rural la emprendedora, generando valores territoriales materiales e inmateriales. Sus inicios se ubican en iniciativas, en su mayoría, de emprendedores rurales que identificaron oportunidades de negocio para atender una incipiente demanda, así como proyectos desarrollados en los últimos años con el apoyo de Agencias de Cooperación al Desarrollo, organismos no gubernamentales (ONG’s), empresas privadas y emprendedores con nuevas iniciativas. El sector público ha respondido, en la medida de la demanda, con aportes normativos y de soporte de los emprendimientos, fomentando nuevas alternativas a las familias rurales. El Turismo Rural, y sus diversas modalidades y manifestaciones en la Región Andina, es de data reciente –alrededor de 15 años-. Sus inicios de ubican, en general, en la promoción y aportes realizados por ONG’s europeas, quienes hoy comienzan a retirar sus operaciones en esta región, fundamentalmente en Ecuador, Bolivia y Perú, dejando una base de trabajo y capacitación adelantada a diferentes niveles de actuación. A lo anterior se suman las iniciativas desarrolladas por emprendedores rurales o neo-rurales, promovidas por gremios o microempresarios-, fundamentalmente en Colombia y Venezuela-, y por comunidades indígenas –en su mayoría en Bolivia, Ecuador y Perú-. En general, la actividad está poco normada e institucionalizada, los canales de comercialización son débiles, y hay debilidades en el reconocimiento de buenas prácticas y aplicación de protocolos territorializados de calidad. Se realizaron tres talleres en campo - Nimaima (Colombia), Huaura (Perú) y Portuguesa (Venezuela)-, donde participaron 106 representantes de comunidades locales, emprendedores rurales, instituciones de soporte de la actividad –
formación, capacitación, diferentes niveles de gobierno, ONG’s, y otros gremios del ámbito rural-. También se captó información desde 42 actores clave, a través de entrevistas y grupos focales en todos los países. A priori, la misión permitió identificar cinco áreas de actuación transversal regional donde IICA puede apoyar iniciativas desde la Cooperación Internacional, con el diseño de elementos de soporte a la cadena de emprendimientos, y de acompañamiento de experiencias de los territorios de referencia en cada país. Ellas son: La equiparación de conceptos sobre el Turismo Rural con enfoque territorial en los niveles de actuación de IICA en la Región Andina, y sus socios institucionales y comunitarios. El apoyo al desarrollo concertado de una plataforma interinstitucional, normativa y de planificación para el desarrollo del Turismo Rural con enfoque territorial en la Región Andina, respetando las individualidades de las políticas nacionales, y favoreciendo sus iniciativas.
La asistencia en el proceso de elaboración de Protocolos de Buenas Prácticas de las diferentes modalidades y servicios desde los emprendedores rurales, los entes competentes y las comunidades organizadas, incluyendo el soporte en capacitación y formación, y Sellos de Calidad Territorial. La contribución en la creación de sistemas de microfinanzas rurales especialmente diseñados para el Turismo Rural, en apoyo a microempresarios y comunidades con menores posibilidades de emprendimiento, fortaleciendo la capacitación y la asistencia técnica asociada a la sostenibilidad económica, social, ambiental y cultural. El diseño de un sistema de indicadores de gestión e impacto en destinos turísticos rurales, que apoye las decisiones en políticas públicas turísticas y de desarrollo rural integral. Se identificaron territorios de referencia para los proyectos piloto de Turismo Rural en cada país: Colombia: La Guajira. Ecuador: El Austro. Bolivia: Carmen Pampa. Perú: Red de Pueblos de Huaura. Venezuela: Portuguesa. En Perú (Carmen Pampa) y Venezuela (Portuguesa) se han adelantado proyectos integrales a través de convenios con instituciones locales y financiamiento asociado. En el resto de los países habría que realizar las negociaciones para la firma de los convenios, la formulación de las estrategias de trabajo y la identificación de los recursos, al menos para las primeras etapas de determinación de actores, sensibilización y capacitación. No existe un concepto regional común de la actividad, pero en todos los países se reconocen y practican las modalidades que usualmente se dan en los ámbitos rurales: Ecoturismo, Turismo Cultural, turismo de aventuras, Agroturismo, otros. A pesar de ello, el concepto no es ajeno en ningún país, pero tiene una difusa identidad en el mercado, frente a los citados, que genera dudas en su demanda. En cada país se observaron oportunidades, problemas y características particulares. Siendo un producto turístico nuevo, la región tiene la coyuntura de plantear una estrategia concertada para el mejor desarrollo de la cooperación horizontal, con ejes transversales comunes a los diferentes sistemas de gestión pública y privada: correspondencia de conceptos; fortalecimiento de capacidades institucionales; formación y capacitación; sistema de microfinanzas y asistencia técnica; gestión y protocolización de buenas prácticas para sellos de calidad territorial –en apoyo a la promoción y comercialización-; investigaciones de mercado e indicadores territoriales y sectoriales compartidos.
Como emprendimiento, y tomando en cuenta su estacionalidad y du dependencia a factores extternos, es sostenible cuando se plantea a modo de estrategia de diversificación y complemento de ingresos agrícolas locales, con el uso de recursos naturales, culturales y humanos ociosos, en particular mujeres y jóvenes. Para su activación, no requiere de grandes inversiones en infraestructuras de servicios básicos o instalaciones aportadas por el estado, siendo prioridad de las políticas públicas la coordinación del marco normativo, el fomento de la capacitación y la formación, el sistema microfinanciero y de asistencia técnica, y el apoyo a la promoción y la comercialización. Requiere de una articulación interinstitucional e interdisciplinaria, por el enfoque territorial de trabajo desde dos actividades anteriormente no complementarias: el turismo y el desarrollo rural; es la estrategia más importante de la iniciativa, junto al apoyo a la asociatividad de los emprendedores para el trabajo en cadena y el mejoramiento de la articulación entre sectores público y privado. Además de generar ingresos alternativos a las familias rurales, favorece el arraigo, revaloriza nuevos recursos naturales y culturales del territorio, permite otros usos del suelo, y contribuye a la conservación del patrimonio ambiental y cultural. Existen diferentes modelos de operación individual, mixta o comunitaria, pero en general se privilegia al micro y pequeño emprendimiento rural familiar, pues mejora la distribución de los ingresos, que tienen una significativa importancia comparados con los ingresos agrícolas. El negocio se sustenta por calidad de la experiencia, y no por precio. En las experiencias respaldadas por asociaciones, se nota una mayor maduración de la actividad, en particular la promoción y la comercialización. En cada país aparecen diferencias en el nivel de desarrollo del Turismo Rural: Bolivia: se conceptualiza el Turismo Comunitario, y se enfoca desde las políticas públicas como herramienta de lucha contra la pobreza. La planificación para su desarrollo se orienta desde el gobierno central: el apoyo se dirige a micro y pequeños emprendimientos rurales que actúan en cadenas, de comunidades indígenas o no, a formas de gestión comunitaria y a los emprendimientos asociados. No existen normas de buenas prácticas, ni indicadores de gestión de impacto territorial de la actividad, pero el sistema estadístico reciente toma en cuenta el Sistema de Cuentas Satélites (SCS) propuesto por la OMT. El Plan Nacional de Turismo 2006-2011, enfatiza la construcción de un Turismo Sostenible de Base Comunitaria. Colombia: existen dos modelos de operación bien diferenciados: las fincas (minifundios) y las haciendas (ejemplo clásico del Quindío), que operan fundamentalmente alojamiento y alimentación. En el primero, se asocian a micro y pequeños empresarios de servicios de recreación; en el segundo, ellas aportan a empresas mayores para la operación de grandes parques temáticos y otros atractivos. La actividad turística rural no está explícita en los marcos normativos, ni de planificación a nivel central, pero sí aparece en niveles político-administrativos inferiores, donde el Turismo Rural cobra importancia económica (Departamento del Quindío y municipio de Nimaina). A nivel de las políticas del sector turismo, se reconocen y reglamentan las modalidades de Ecoturismo, etnoEcoturismo, etnocultura y Turismo Cultural. El agresivo Programa Colombia Compite, articula varios ministerios y hace énfasis en la competitividad del destino, la seguridad y la accesibilidad, con énfasis en polos de desarrollo para el turismo. Ecuador: todos los programas turísticos contemplan modalidades de turismo en ámbitos rurales: cultural, Ecoturismo y Turismo de Naturaleza, de deportes y aventura, Agroturismo, y el comunitario como producto. No hay una estrategia directa para el Turismo Rural, pero sí un alto apoyo a las modalidades que lo componen, la sostenibilidad y la inclusión. El Turismo Comunitario está reglamentado desde las propias organizaciones indígenas y el estado, contando con manuales propios de buenas prácticas, y reglamentos conducta para el visitante. El Plan Nacional de Turismo 2020 (PLANDETUR 2020) da prioridad al apoyo a las familias campesinas y comunidades indígenas emprendedoras, y se impulsan rutas turísticas temáticas asociadas a los ámbitos rurales. Las modalidades de mayor soporte: Turismo de Naturaleza y Turismo Comunitario. Perú: Incorpora recientemente el Turismo Rural en su oferta, pero es el país que más desarrollo tiene sobre la materia, referido a políticas, normas y planificación, con gran apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y la OMT. Reconoce un concepto diferente: Turismo Rural Comunitario. El Plan Nacional Estratégico de Turismo 2008-2018, se enfoca a la competitividad y la sostenibilidad, el fortalecimiento interinstitucional y la creación de las cuentas satélites. El Plan Nacional de Calidad Turística produce Manuales de Buenas Prácticas de amplia aplicación en el ámbito rural, asociándolos a Sellos de Calidad para la certificación de la gestión de calidad y marca de diferenciación e identidad. Desde 2001, en Perú se llevan las cuentas satélites de turismo. Venezuela: El turismo, como actividad económica, asume rango constitucional y se observa como fuente de diversificación de actividades productivas nacionales, utilidad pública e interés general. No explícita la categoría en la normativa turística, ni asociada a la diversificación de las actividades agrícolas tradicionales como política de estado, sí contempla el turismo como actividad comunitaria y social. No existen normas de calidad adaptadas a las condiciones de operación de la mayoría de los emprendimientos rurales, pero hay un énfasis en la capacitación y la formación para la calidad a través de diversos programas financiados por el Instituto Nacional de Turismo (INATUR). En la propuesta de Plan Nacional Estratégico de Turismo 2007-2012, se prioriza la implementación de herramientas para la aplicación de la política nacional de calidad turística, basada en la participación con los actores vinculados al sector, y se enfatiza el fomento de Núcleos de Desarrollo Endógeno con amplia participación comunitaria.
En general, las mayores debilidades en del Turismo Rural en la Región Andina se observan en: La concertación de categorías comunes, en particular referidas al Turismo Rural y sus modelos de gestión, que dificultan una evaluación global de la actividad y su impacto sobre el desarrollo territorial, como soporte de políticas comunes para el mejoramiento de la calidad de vida rural. La poca articulación, entre las instituciones de desarrollo rural y turístico, para el fomento de nuevos emprendimientos en las familias rurales, y el enfoque de género y juventud rural, sumados a la poca fortaleza institucional interdisciplinaria e intersectorial para la gestión de políticas y programas de Turismo Rural. La debilidad de los programas de capacitación y formación en Turismo Rural, a pesar de la fortaleza en la diversidad de instituciones académicas con oferta de estudios en turismo. La escasez de sistemas de subvenciones y microfinanzas públicas, incluyendo éste último la asistencia técnica y los microseguros, adaptados a la operación turística rural de micro y pequeños emprendedores, a pesar de la experiencia sobre el tema en la Región Andina en general. El procedimiento de recolección y procesamiento de datos de la actividad turística, incluidas las estadísticas básicas y el SCS, así como estudios de mercado –oferta y demanda-específicos para el Turismo Rural, y sus modalidades similares o incluidas. La insuficiencia de protocolos de calidad y normativas adaptadas al mejoramiento de la calidad de operación del Turismo Rural, como concepto global, y poca documentación y promoción de buenas prácticas. La dificultad en la promoción y comercialización de los productos turísticos por el acceso a la tecnología, el poco conocimiento de la oferta por parte de las agencias de viaje y la debilidad en la asociación empresarial para la gestión de los mercados. El establecimiento de un Programa de Turismo Rural en la Región Andina cooperaría en: La concertación y consolidación de políticas y estrategias comunes, interdisciplinarias e intersectoriales, el posicionamiento de una imagen del Turismo Rural en la Región Andina reconocida por los mercados, la promoción de buenas prácticas territorializadas, unas estrategias de promoción colectivas, y la realización de estudios de mercados compartidos. Una convergencia en las reglamentaciones, que permitiría establecer categorías en la operación y medición de las diferentes modalidades del Turismo Rural, la formulación de un sistema de microfinanzas y asistencia técnica regional, así como facilitar la articulación de las iniciativas regionales en materia de formación y capacitación turística. Desarrollar un sistema de indicadores de gestión territorial regional para la medición del impacto de la actividad, así como la documentación y promoción de buenas prácticas y lecciones aprendidas.
martes, 20 de marzo de 2012
TURISMO SOSTENIBLE
Comencemos con un breve y sencillo repaso histórico de los acontecimientos más relevantes que desembocan en el cuestionamiento de la forma de producir y en la aparición del concepto de turismo sostenible. El cuestionamiento de la forma en que se desarrolla el turismo se corresponde con la evolución general para el conjunto de las actividades económicas. Debemos destacar a Krippendorf (1975), quien critica algunos desarrollos turísticos y exige una mayor sensibilización sobre los daños que provoca el turismo en los entornos en que se desarrolla
1. Desarrollo sostenible y turismo sostenible
En la segunda mitad de los años ochenta, aparecen los términos sostenibilidad y desarrollo sostenible. La Comisión Bruntdland (1987) definió desarrollo sostenible como aquel desarrollo que cubre las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para cubrir las suyas. El World Conservation Union (IUCN) define el desarrollo sostenible como “el proceso que permite el desarrollo sin degradar o agotar los recursos que lo hacen posible”. De esta definición se desprende una pauta de comportamiento, es decir, la sostenibilidad se conseguirá utilizando más intensamente aquellos recursos que son renovables o desviando el uso desde los recursos que se regeneran más lentamente hacia los que lo hacen más rápidamente. A partir de esta definición, se aplica la idea de desarrollo sostenible en turismo: “El desarrollo del turismo sostenible cubre las necesidades de los turistas actuales y de las regiones receptoras mientras se protegen y refuerzan las oportunidades para el futuro. Se prevé que sea posible la gestión de todos los recursos de manera que las necesidades económicas, sociales y estéticas puedan satisfacerse sin perder la integridad cultural, los procesos ecológicos esenciales, la diversidad biológica y el sistema de apoyo de la vida.” Earth Council (1995). Agenda 21 for tourism industry. WTO, WTTC. Si bien el concepto de sosteniblidad aparece generalmente vinculado al medioambiente, no hay que olvidar que constituye un concepto global que considera, además del medioambiente, los aspectos económicos y socioculturales. Los principios del desarrollo turístico sostenible son:
1) Sostenibilidad económica: garantiza que el desarrollo económico es equitativo y eficiente, y que los recursos son gestionados de forma que pueden apoyar a futuras generaciones.
2) Sostenibilidad sociocultural: garantiza que el desarrollo aumenta el control de la gente sobre sus vidas y es compatible con su cultura y valores, y mantiene y refuerza la identidad de la comunidad.
3) Sostenibilidad medioambiental: garantiza que el desarrollo es compatible con el mantenimiento de los procesos esenciales, la diversidad biológica y los recursos biológicos.
Los agentes implicados en la actividad turística son diversos; entre ellos, destacan la autoridad pública, el sector privado turístico, la comunidad local y los grupos medioambientalistas o ecologistas. Respecto a las relaciones que se establecen entre ellos, debemos destacar diferencias notables entre lo que podemos denominar “viejo estilo” y la forma como se relacionan dentro del esquema del turismo sostenible. Mientras que en el viejo estilo, las relaciones, negociaciones, etc., se establecían básicamente entre grupos, pero sin la idea de totalidad entre todos ellos (por ejemplo, el sector público y el privado; el sector público y la comunidad local; etc.), en el nuevo esquema predomina la idea de interrelación de todos los agentes participantes, de todos aquellos que de una manera u otra están implicados en la actividad turística. El objetivo no es sólo implicar a todos los agentes, sino alcanzar el acuerdo o consenso sobre las líneas de actuación que debe seguir la actividad turística. Podemos afirmar que este esquema favorece la aproximación entre los agentes y profundiza en los mecanismos democráticos. La Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible estableció como objetivo global del desarrollo sostenible:
1) En el ámbito social, la erradicación de la pobreza.
2) En el ámbito económico, cambiar los patrones no sostenibles de consumo y de producción.
3) En el ámbito medioambiental, gestionar de manera sostenible los recursos naturales para el desarrollo.
Así, el turismo sostenible constituye un modelo de desarrollo que pretende (OMT, 1998):
a) Mejorar la calidad de vida de la población local, es decir, de la gente que vive y trabaja en el destino.
b) Proveer mayor calidad de experiencia para el visitante.
c) Mantener la calidad del medio ambiente, del que la población local y los visitantes dependen.
d) Conseguir mayores niveles de rentabilidad económica de la actividad turística para los residentes locales.
e) Asegurar la obtención de beneficios por parte de los empresarios turísticos.
Es decir, debe procurarse que el negocio turístico sustentable sea rentable; de lo contrario, los empresarios olvidarán el compromiso de sustentabilidad y alterarán el equilibrio.
2. Del turismo sostenible al turismo responsable
En los últimos años se está hablando del turismo responsable. Este término resulta, de entrada, algo confuso porque carecemos de una definición aceptada universalmente. Para la mayoría de autores, el énfasis a la hora de definirlo debe establecerse en la “responsabilidad”. Desde esta perspectiva, cualquier tipo de turismo debe ser responsable, ya sea en espacios masificados o en pequeñas comunidades indígenas. El concepto de sostenibilidad, tal y como se ha venido desarrollando, establecía el énfasis de la actuación en el destino turístico. En consecuencia, la responsabilidad recaía principalmente en administraciones públicas, empresas y población residente. La visión que predomina es la de un turista que “busca” destinos con calidad medioambiental y poco degradados. La idea de responsabilidad extiende al comportamiento del turista la responsabilidad sobre la sustentabilidad del destino. En las últimas décadas hay que destacar los siguientes rasgos respecto a la evolución del turismo (UNEP, Conservation International):
• Los segmentos de más rápido crecimiento dentro de la industria turística han sido el turismo de aventura y el de naturaleza. • Donde mayor expansión ha tenido el turismo ha sido precisamente en los espacios de mayor riqueza en biodiversidad y más frágiles. • En algunos de los países en vías de desarrollo, en que está cada vez más presente la industria turística, la biodiversidad es el principal atractivo turístico.
(Alex Arias)
1. Desarrollo sostenible y turismo sostenible
En la segunda mitad de los años ochenta, aparecen los términos sostenibilidad y desarrollo sostenible. La Comisión Bruntdland (1987) definió desarrollo sostenible como aquel desarrollo que cubre las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para cubrir las suyas. El World Conservation Union (IUCN) define el desarrollo sostenible como “el proceso que permite el desarrollo sin degradar o agotar los recursos que lo hacen posible”. De esta definición se desprende una pauta de comportamiento, es decir, la sostenibilidad se conseguirá utilizando más intensamente aquellos recursos que son renovables o desviando el uso desde los recursos que se regeneran más lentamente hacia los que lo hacen más rápidamente. A partir de esta definición, se aplica la idea de desarrollo sostenible en turismo: “El desarrollo del turismo sostenible cubre las necesidades de los turistas actuales y de las regiones receptoras mientras se protegen y refuerzan las oportunidades para el futuro. Se prevé que sea posible la gestión de todos los recursos de manera que las necesidades económicas, sociales y estéticas puedan satisfacerse sin perder la integridad cultural, los procesos ecológicos esenciales, la diversidad biológica y el sistema de apoyo de la vida.” Earth Council (1995). Agenda 21 for tourism industry. WTO, WTTC. Si bien el concepto de sosteniblidad aparece generalmente vinculado al medioambiente, no hay que olvidar que constituye un concepto global que considera, además del medioambiente, los aspectos económicos y socioculturales. Los principios del desarrollo turístico sostenible son:
1) Sostenibilidad económica: garantiza que el desarrollo económico es equitativo y eficiente, y que los recursos son gestionados de forma que pueden apoyar a futuras generaciones.
2) Sostenibilidad sociocultural: garantiza que el desarrollo aumenta el control de la gente sobre sus vidas y es compatible con su cultura y valores, y mantiene y refuerza la identidad de la comunidad.
3) Sostenibilidad medioambiental: garantiza que el desarrollo es compatible con el mantenimiento de los procesos esenciales, la diversidad biológica y los recursos biológicos.
Los agentes implicados en la actividad turística son diversos; entre ellos, destacan la autoridad pública, el sector privado turístico, la comunidad local y los grupos medioambientalistas o ecologistas. Respecto a las relaciones que se establecen entre ellos, debemos destacar diferencias notables entre lo que podemos denominar “viejo estilo” y la forma como se relacionan dentro del esquema del turismo sostenible. Mientras que en el viejo estilo, las relaciones, negociaciones, etc., se establecían básicamente entre grupos, pero sin la idea de totalidad entre todos ellos (por ejemplo, el sector público y el privado; el sector público y la comunidad local; etc.), en el nuevo esquema predomina la idea de interrelación de todos los agentes participantes, de todos aquellos que de una manera u otra están implicados en la actividad turística. El objetivo no es sólo implicar a todos los agentes, sino alcanzar el acuerdo o consenso sobre las líneas de actuación que debe seguir la actividad turística. Podemos afirmar que este esquema favorece la aproximación entre los agentes y profundiza en los mecanismos democráticos. La Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible estableció como objetivo global del desarrollo sostenible:
1) En el ámbito social, la erradicación de la pobreza.
2) En el ámbito económico, cambiar los patrones no sostenibles de consumo y de producción.
3) En el ámbito medioambiental, gestionar de manera sostenible los recursos naturales para el desarrollo.
Así, el turismo sostenible constituye un modelo de desarrollo que pretende (OMT, 1998):
a) Mejorar la calidad de vida de la población local, es decir, de la gente que vive y trabaja en el destino.
b) Proveer mayor calidad de experiencia para el visitante.
c) Mantener la calidad del medio ambiente, del que la población local y los visitantes dependen.
d) Conseguir mayores niveles de rentabilidad económica de la actividad turística para los residentes locales.
e) Asegurar la obtención de beneficios por parte de los empresarios turísticos.
Es decir, debe procurarse que el negocio turístico sustentable sea rentable; de lo contrario, los empresarios olvidarán el compromiso de sustentabilidad y alterarán el equilibrio.
2. Del turismo sostenible al turismo responsable
En los últimos años se está hablando del turismo responsable. Este término resulta, de entrada, algo confuso porque carecemos de una definición aceptada universalmente. Para la mayoría de autores, el énfasis a la hora de definirlo debe establecerse en la “responsabilidad”. Desde esta perspectiva, cualquier tipo de turismo debe ser responsable, ya sea en espacios masificados o en pequeñas comunidades indígenas. El concepto de sostenibilidad, tal y como se ha venido desarrollando, establecía el énfasis de la actuación en el destino turístico. En consecuencia, la responsabilidad recaía principalmente en administraciones públicas, empresas y población residente. La visión que predomina es la de un turista que “busca” destinos con calidad medioambiental y poco degradados. La idea de responsabilidad extiende al comportamiento del turista la responsabilidad sobre la sustentabilidad del destino. En las últimas décadas hay que destacar los siguientes rasgos respecto a la evolución del turismo (UNEP, Conservation International):
• Los segmentos de más rápido crecimiento dentro de la industria turística han sido el turismo de aventura y el de naturaleza. • Donde mayor expansión ha tenido el turismo ha sido precisamente en los espacios de mayor riqueza en biodiversidad y más frágiles. • En algunos de los países en vías de desarrollo, en que está cada vez más presente la industria turística, la biodiversidad es el principal atractivo turístico.
(Alex Arias)
martes, 13 de marzo de 2012
El Congreso sobre Turismo de Nieve y de Montaña promoverá el uso de las nuevas tecnologías en el turismo de montaña
Madrid (España), 13 de marzo de 2012 (Comunicado de Prensa de la OMT)
El papel de las nuevas tecnologías en el turismo de nieve y de montaña será el principal foco de atención del séptimo Congreso Mundial sobre Turismo de Nieve y de Montaña, celebrado por la OMT en colaboración con el Principado de Andorra en La Massana (Andorra) los días 11 y 12 de abril de 2012.
Destacados expertos hablarán de las nuevas tecnologías surgidas en los últimos años y de cómo han revolucionado el marketing turístico, así como el comportamiento de los consumidores antes, durante y después del viaje. Con el título de «El turismo de montaña 2.0: las nuevas estrategias de éxito», el Congreso esbozará las estrategias necesarias para atraer a nuevos visitantes y abrir los destinos de montaña al mercado mundial.
«El turismo de nieve y de montaña es extraordinariamente popular, pero se enfrenta a diversos retos», manifestó el Secretario General de la OMT, Taleb Rifai. «La innovación y las nuevas tecnologías pueden abrir vías prometedoras para ayudar a que estos destinos mantengan su competitividad y diversifiquen sus productos turísticos, garantizando así el turismo durante todo el año, por lo que deberían utilizarse más».
Profesionales de estaciones de montaña de 10 países compartirán sus experiencias sobre la integración de las nuevas tecnologías en sus estrategias de marketing para atraer y retener a los visitantes. Entre los ponentes más destacados figuran el Director de la estación de Yongpyong –en la República de Corea–, el Sr. In Jun Park, y el Director de France Montagnes, el Sr. Jean-Marc Silva. Habrá también expertos en tecnología, como el Director General de Google Travel Spain, el Sr. Javier González-Soria, que presentará los últimos avances en áreas tales como el posicionamiento en la web y la comunicación por satélite.
Celebrado desde 1998, el Congreso Mundial sobre el Turismo de Nieve y de Montaña se perfila como un foro de primera magnitud para abordar los principales problemas y desafíos a los que se enfrenta el turismo de montaña en todas sus formas y en todas las estaciones del año. Por primera vez, en 2012, en el Congreso se presentará el Informe internacional sobre el turismo de montaña, en el que se compilan las últimas cifras y tendencias del turismo de nieve y de montaña.
El papel de las nuevas tecnologías en el turismo de nieve y de montaña será el principal foco de atención del séptimo Congreso Mundial sobre Turismo de Nieve y de Montaña, celebrado por la OMT en colaboración con el Principado de Andorra en La Massana (Andorra) los días 11 y 12 de abril de 2012.
Destacados expertos hablarán de las nuevas tecnologías surgidas en los últimos años y de cómo han revolucionado el marketing turístico, así como el comportamiento de los consumidores antes, durante y después del viaje. Con el título de «El turismo de montaña 2.0: las nuevas estrategias de éxito», el Congreso esbozará las estrategias necesarias para atraer a nuevos visitantes y abrir los destinos de montaña al mercado mundial.
«El turismo de nieve y de montaña es extraordinariamente popular, pero se enfrenta a diversos retos», manifestó el Secretario General de la OMT, Taleb Rifai. «La innovación y las nuevas tecnologías pueden abrir vías prometedoras para ayudar a que estos destinos mantengan su competitividad y diversifiquen sus productos turísticos, garantizando así el turismo durante todo el año, por lo que deberían utilizarse más».
Profesionales de estaciones de montaña de 10 países compartirán sus experiencias sobre la integración de las nuevas tecnologías en sus estrategias de marketing para atraer y retener a los visitantes. Entre los ponentes más destacados figuran el Director de la estación de Yongpyong –en la República de Corea–, el Sr. In Jun Park, y el Director de France Montagnes, el Sr. Jean-Marc Silva. Habrá también expertos en tecnología, como el Director General de Google Travel Spain, el Sr. Javier González-Soria, que presentará los últimos avances en áreas tales como el posicionamiento en la web y la comunicación por satélite.
Celebrado desde 1998, el Congreso Mundial sobre el Turismo de Nieve y de Montaña se perfila como un foro de primera magnitud para abordar los principales problemas y desafíos a los que se enfrenta el turismo de montaña en todas sus formas y en todas las estaciones del año. Por primera vez, en 2012, en el Congreso se presentará el Informe internacional sobre el turismo de montaña, en el que se compilan las últimas cifras y tendencias del turismo de nieve y de montaña.
miércoles, 7 de marzo de 2012
Mil millones de turistas pueden ser clave para crear empleo y estimular la economía, según el Secretario General de la OMT
Los mil millones de turistas internacionales que se calcula que viajarán este año serán una fuerza vital para el crecimiento económico y el bienestar social, según explicó el Secretario General de la OMT, Taleb Rifai, en su discurso inaugural de la ITB, la feria de turismo de Berlín (Alemania), el 6 de marzo de 2012.
«Para final de 2012, una séptima parte de la población mundial habrá cruzado una frontera internacional como turista en un solo año», afirmó el Sr. Rifai en su discurso durante la inauguración oficial de la ITB.
Esta «cifra extraordinaria» contribuirá a crear más puestos de trabajo, más posibilidades de obtener ingresos e innumerables oportunidades de desarrollo, algo esencial en estos tiempos de incertidumbre económica, agregó.
«El crecimiento implica responsabilidad», continuó el Sr. Rifai. El turismo, si se planifica y gestiona adecuadamente, puede ser uno de los sectores más prometedores para alcanzar un futuro más sostenible en lo económico, en lo ambiental y en lo social, afirmó.
«Imaginen cómo se transformarían los modelos de negocio si mil millones de personas pidieran prácticas sostenibles a los hoteles y a los operadores turísticos. Imaginen cuántas personas saldrían beneficiadas si mil millones de personas compraran productos locales o contrataran a un guía local. Son pequeñas acciones, pero dado el tamaño de nuestro sector, su impacto puede ser inmenso».
Refiriéndose a los retos que afronta el turismo internacional al acercarse a los mil millones, el Secretario General habló de las muchas personas que todavía encuentran barreras a la hora de viajar. «Unas formalidades de entrada complicadas, lentas y caras hacen muy difícil viajar a algunos turistas, especialmente a los que viven en economías emergentes, que son los mercados emisores que encabezan el crecimiento», explicó el Sr. Rifai, añadiendo que obstáculos tales como la dificultad de obtener visados no son solo una barrera para los viajeros, sino «para el crecimiento, la creación de empleo y el libre comercio».
El Secretario General pidió al sector turístico que buscara la unidad en torno al tema de la facilitación de los viajes como medio de estimular la demanda y, como resultado, de crear empleo. «La facilitación de los viajes debe ser una prioridad en nuestra agenda y tenemos que hablar de esta cuestión si queremos que se nos escuche en los más altos niveles de decisión», afirmó. «Con esta certeza, la OMT ha unido las voces del sector, tales como la del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (CMVT), la Asociación del Transporte Aéreo Internacional (IATA), la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) y el Foro Económico Mundial (WEF), para avanzar en tan importante asunto».
«Para final de 2012, una séptima parte de la población mundial habrá cruzado una frontera internacional como turista en un solo año», afirmó el Sr. Rifai en su discurso durante la inauguración oficial de la ITB.
Esta «cifra extraordinaria» contribuirá a crear más puestos de trabajo, más posibilidades de obtener ingresos e innumerables oportunidades de desarrollo, algo esencial en estos tiempos de incertidumbre económica, agregó.
«El crecimiento implica responsabilidad», continuó el Sr. Rifai. El turismo, si se planifica y gestiona adecuadamente, puede ser uno de los sectores más prometedores para alcanzar un futuro más sostenible en lo económico, en lo ambiental y en lo social, afirmó.
«Imaginen cómo se transformarían los modelos de negocio si mil millones de personas pidieran prácticas sostenibles a los hoteles y a los operadores turísticos. Imaginen cuántas personas saldrían beneficiadas si mil millones de personas compraran productos locales o contrataran a un guía local. Son pequeñas acciones, pero dado el tamaño de nuestro sector, su impacto puede ser inmenso».
Refiriéndose a los retos que afronta el turismo internacional al acercarse a los mil millones, el Secretario General habló de las muchas personas que todavía encuentran barreras a la hora de viajar. «Unas formalidades de entrada complicadas, lentas y caras hacen muy difícil viajar a algunos turistas, especialmente a los que viven en economías emergentes, que son los mercados emisores que encabezan el crecimiento», explicó el Sr. Rifai, añadiendo que obstáculos tales como la dificultad de obtener visados no son solo una barrera para los viajeros, sino «para el crecimiento, la creación de empleo y el libre comercio».
El Secretario General pidió al sector turístico que buscara la unidad en torno al tema de la facilitación de los viajes como medio de estimular la demanda y, como resultado, de crear empleo. «La facilitación de los viajes debe ser una prioridad en nuestra agenda y tenemos que hablar de esta cuestión si queremos que se nos escuche en los más altos niveles de decisión», afirmó. «Con esta certeza, la OMT ha unido las voces del sector, tales como la del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (CMVT), la Asociación del Transporte Aéreo Internacional (IATA), la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) y el Foro Económico Mundial (WEF), para avanzar en tan importante asunto».
viernes, 17 de febrero de 2012
lunes, 13 de febrero de 2012
EL GRAN “QHAPAQ ÑAN” SUS 10 AÑOS Y EL TURISMO
QHAPAQ ÑAN Y SU IMPORTANCIA
“Demás de lo que della dizen, es de saber que hicieron en el camino de la sierra, en las cumbres mas altas, de donde más tierra se descubría, unas placetas altas, a un lado o a otro del camino, con sus gradas de cantería para subir a ellas, por aquellas sierras altas y baxas, nevadas y por nevar, que cierto es una hermosísima vista, porque de algunas partes, según la altura de las sierras por do va el camino, se descubren, cincuenta, sesenta, ochenta y cien leguas de tierra, de donde se ven puntas de sierras tan altas que parece que llegan al cielo y por el contrario, valles y quebradas tan hondas, que parece que van a parar al centro de la tierra…” (Garcilaso de la Vega “Comentarios Reales”)
A comienzos del año 2001, el Gobierno del Perú comenzó a promover la Postulación Multilateral del Camino del Inka -también conocido como Camino Principal Andino o Qhapaq Ñan- como Sitio del Patrimonio Mundial ante la UNESCO. Para tales efectos, propuso la iniciativa e invitó a participar a los Gobiernos de Argentina, Bolivia, Ecuador, Colombia y Chile
El Qhapaq Ñan es una ruta patrimonial, a través de la cual han dialogado diversas comunidades, que comparten un pasado y un presente rico en tradiciones culturales. Estas comunidades son portadoras de un legado milenario que hace converger al camino con sus sitios arqueológicos. En efecto, constituye un ejemplo destacado del trabajo conjunto entre los seres humanos y la naturaleza, pues su riqueza como vía de comunicación e intercambios adquiere mayor relevancia al considerar la diversidad y singularidad de las regiones que articula el camino. Aún hoy, las culturas andinas vivas continúan siendo portadoras de un mensaje universal: La capacidad humana de convertir una de las geografías más hostiles del continente americano en “ambiente de vida”.
No en vano, el cronista Pedro Cieza de León, en 1553, señalaba: “... una de las cosas que yo más me admiré, contemplando y notando las cosas deste reino, fue pensar cómo y de qué manera se pudieron hacer caminos tan grandes y soberbios como por él vemos y que fuerzas de hombres bastaran a los hacer y con que herramientas y instrumentos pudieron allanar los montes y quebrantar las peñas, para hacerlos tan anchos y buenos como están; porque me parece que si el emperador quisiese mandar hacer otro camino real, como el que va del Quito a Cuzco o sale de Cuzco para ir a Chile…..”
Son tres investigaciones muy importantes que contribuyen a la comprensión del Qhapaq Ñan: Alberto Regal (1936), John Hyslop (1992) y Ricardo Espinoza ‘El Caminante’ (2002). Todos ellos, en su tiempo y con distintos métodos de estudio y puntos de vista, lograron vislumbrar la magnitud real de los caminos inca y los sitios asociados. (Indica: Guido Casverde Rios “Relatos de los cronistas”
Alberto Regal, basado en la información de los cronistas, en la documentación administrativa colonial y en los relatos de los viajeros extranjeros del siglo XIX, logró reconstruir parcialmente el sistema vial inca y plantear sus propias apreciaciones, mostrando la gran variedad de formas y caracterizaciones de este.
John Hyslop, desde una perspectiva arqueológica, realizó el análisis de una muestra representativa de los caminos inca en todo el ámbito del Tawantinsuyu. Evaluó el estado de los caminos y trató de comprender la magnitud real del sistema vial inca caracterizándolos científicamente por vez primera.
Ricardo Espinoza recorrió el camino inca de la sierra uniendo las actuales repúblicas de Ecuador, Perú y Bolivia. Esta exploración constituye el primer reconocimiento de campo a todo lo largo de esta vía inca. Asimismo, parte de ese reconocimiento recorrió siete tramos laterales, recuperando información importante sobre la integración del camino inca entre la sierra y la costa.
John Hyslop en su publicación Qhapaq Ñan. El sistema vial incaico (1992) calculaba que la red vial en el Tawantinsuyu tenía 25,000 Km. –en las seis repúblicas por las que atraviesa el Qhapaq Ñan–. Hoy en día esa cifra ha sido superada ampliamente y solo representaría entre el 30% y 35% de los caminos existentes en nuestro país. Actualmente se calcula que la red vial en el territorio peruano tendría de 60,000 a 70,000 Km. Al respecto, solo la región Cusco, ha reportado aproximadamente 9,500 Km. de caminos; mientras que en el ámbito nacional –sin contar al Cusco– a la fecha se han identificado unos 14,781 Km. de caminos, lo cual sumaría aproximadamente los 25,000 Km. señalados inicialmente por Hyslop
EL QHAPAQ ÑAN Y EL TURISMO
“Los costos ecológicos sociales y culturales se pagan a cambio de los beneficios económicos y cuando aquellos no son analizados, evaluados y también controlados, los costos pueden sobrepasar los beneficios con resultados muchas veces lamentables” (Manuel Gurria Di-Bella - “El Turismo Rural Sostenible como una Oportunidad de Desarrollo de Pequeñas Comunidades en los Países en Desarrollo”.)
Uno y mil razones para considerar al Camino Prehispánico como uno de los principales recursos patrimoniales integracionales en favor de nuestra identidad y su conservación para el futuro de nuevas generaciones; en nuestro Qosqo milenario, se cumplió los 10 años de arduo trabajo, registrando, investigando, elaborando trabajos para poner en valor, y difundiendo (de acuerdo a los objetivo planteados por el Programa “Qhapaq Ñan” de nuestra ciudad), es así, que, debemos reconocer la labor de fundamental que desarrollan, creo que después de 10 largos años, es hora de plantearnos nuevas alternativas en favor no solo de las comunidades adyacentes a estos caminos ancestrales, sino en favor de los multiples beneficios que nos pueda generar, mediante el planteamiento de un desarrollo turístico sostenible, como una las principales actividades económicas, pero estas acciones combinadas de patrimonio y turismo no son actuales, sino existen investigaciones y trabajos, (desde convenciones internacionales hasta acciones y políticas que debieron ejecutarse) como los principios planteados por la UNESCO, cartas internacionales en torno al uso sostenible del patrimonio en la actividad turística; pasando por los objetivos centrales desarrollados por el Programa “Qhapaq Ñan” en la ciudad de Lima y cito “….objetivos sociales el de Generar beneficios económicos entre las poblaciones a partir de la puesta en valor y uso turístico del Qhapaq Ñan” (http://inc.perucultural.org.pe/textos/programa/programa03.pdf)
Entonces la labor hoy en día deberá ser el impulso del Gran Qhapaq Ñan como uno de los recursos turísticos emblemáticos que posee nuestra región, mediante la puesta en valor de lo ya registrado e investigado, por los diversos profesionales tanto arqueólogos, antropólogos, biólogos etc. Aceptemos el hecho que el turismo bien planificado puede ser un instrumento de desarrollo y una forma muy efectiva de preservar la diversidad cultural Toca ahora la participación técnica y académica de los profesionales en turismo llámese licenciados en turismo, para determinar la importancia turística que posee estas cuatro rutas de caminos prehispánicos, y realizar diversas labores tanto en la planificación turística, manuales de uso turístico, estimaciones de la capacidad de carga turística, aplicación de los indicadores para la sostenibilidad del turismo, integración en los equipos técnicos de los planes maestros, estructuración de productos turísticos, gestores de la cultura y turismo mediante la administración de centro arqueológicos, desarrollar líneas de productos turísticos innovadores: rutas, circuitos, artesanía, gastronomía, historia, fiestas tradicionales, exposiciones culturales, elaboración de estrategias de desarrollo turístico con otros sectores de la economía, etc. y un sin fin de acciones que puede realizar este profesional en la relación patrimonio y turismo; y que deberán ser tomados en cuenta no solo por las instancias directas como son la Dircetur, sino también por los organismos que velan por el patrimonio tanto natural como cultural, llamese SERNANP, Ministerio de Cultura, municipalidades, Ong’s, es hora de ver al turismo como una actividad económica y que como toda actividad económica, necesita de profesionales con cualidades y capacidades bien definidas y en esa orientación están los licenciados en turismo.
El Gran “Qhapaq Ñan” es un reto que nos espera, como recurso turístico, pero dándole el valor real de lo que represento para nuestros antepasados, y de lo que significa hoy en día para nosotros. Ecuador, un país amigo donde también existen evidencias de lo que fue este camino ancestral, elaboraron planes de trabajo dándole el valor como patrimonio y generando un uso turístico sostenible, basta con ver la pagina http://issuu.com/inpc/docs/mapa_qapaq__an y observaremos cuanto trabajaron en favor de darle un uso al patrimonio. Nuestro Qosqo el centro del Gran Estado Inca, deberemos trabajar en torno a este legado de mucha importancia y poder realizar un trabajo integral, articulando con los diversos actores: comunidad, asociaciones, gobiernos locales, gobiernos regionales, etc.
A MODO DE CONCLUSIÓN
• El Gran “Qhapaq Ñan”, nuestro camino inca es la más relevante muestra de patrimonio cultural que posee nuestra región; constituyendo además en un eje de integración cultural por la cantidad de pueblos que los une, el cual es deber nuestro el cuidar esta herencia de valor universal, también además es lograr un desarrollo social
• El patrimonio cultural y natural que se encuentra en el Gran “Qhapq Ñan”, puede revalorizarse en el marco de un desarrollo sostenible de la actividad turística. Para ello requiere de una acción participativa que involucre a la comunidad en la formulación de planes y proyectos integrales donde los organismos tanto públicos como privados, trabajen por un interés en común, desarrollo, equidad y revalorización de lo nuestro.
• El turismo constituye un sector importante dentro del proceso de desarrollo de una determinada comunidad, asi también el turismo constituye uno de los componentes vitales en la ejecución de planes de desarrollo a futuro, pero también tiene sus factores negativos
BIBLIOGRAFIA
• CASVERDE RIOS Guido “Relatos de los cronistas”
Gaceta Cultural del Perú “Qhapaq Ñan un legado que une Sudamérica” Lima 2009
• CIEZA DE LEÓN Pedro “La crónica del Perú”
Editorial Nueva España 1553/1946 México
• GARCILASO DE LA VEGA “Comentarios Reales”
Tomo I. Biblioteca Ayacucho .1609/1976
• GURRIA DI-BELLA Manuel - “El Turismo Rural Sostenible como una Oportunidad de Desarrollo de Pequeñas Comunidades en los Países en Desarrollo”.
Edit. Buena Noche Puerto Rico 2000
• http://inc.perucultural.org.pe/textos/programa/programa03.pdf
“Demás de lo que della dizen, es de saber que hicieron en el camino de la sierra, en las cumbres mas altas, de donde más tierra se descubría, unas placetas altas, a un lado o a otro del camino, con sus gradas de cantería para subir a ellas, por aquellas sierras altas y baxas, nevadas y por nevar, que cierto es una hermosísima vista, porque de algunas partes, según la altura de las sierras por do va el camino, se descubren, cincuenta, sesenta, ochenta y cien leguas de tierra, de donde se ven puntas de sierras tan altas que parece que llegan al cielo y por el contrario, valles y quebradas tan hondas, que parece que van a parar al centro de la tierra…” (Garcilaso de la Vega “Comentarios Reales”)
A comienzos del año 2001, el Gobierno del Perú comenzó a promover la Postulación Multilateral del Camino del Inka -también conocido como Camino Principal Andino o Qhapaq Ñan- como Sitio del Patrimonio Mundial ante la UNESCO. Para tales efectos, propuso la iniciativa e invitó a participar a los Gobiernos de Argentina, Bolivia, Ecuador, Colombia y Chile
El Qhapaq Ñan es una ruta patrimonial, a través de la cual han dialogado diversas comunidades, que comparten un pasado y un presente rico en tradiciones culturales. Estas comunidades son portadoras de un legado milenario que hace converger al camino con sus sitios arqueológicos. En efecto, constituye un ejemplo destacado del trabajo conjunto entre los seres humanos y la naturaleza, pues su riqueza como vía de comunicación e intercambios adquiere mayor relevancia al considerar la diversidad y singularidad de las regiones que articula el camino. Aún hoy, las culturas andinas vivas continúan siendo portadoras de un mensaje universal: La capacidad humana de convertir una de las geografías más hostiles del continente americano en “ambiente de vida”.
No en vano, el cronista Pedro Cieza de León, en 1553, señalaba: “... una de las cosas que yo más me admiré, contemplando y notando las cosas deste reino, fue pensar cómo y de qué manera se pudieron hacer caminos tan grandes y soberbios como por él vemos y que fuerzas de hombres bastaran a los hacer y con que herramientas y instrumentos pudieron allanar los montes y quebrantar las peñas, para hacerlos tan anchos y buenos como están; porque me parece que si el emperador quisiese mandar hacer otro camino real, como el que va del Quito a Cuzco o sale de Cuzco para ir a Chile…..”
Son tres investigaciones muy importantes que contribuyen a la comprensión del Qhapaq Ñan: Alberto Regal (1936), John Hyslop (1992) y Ricardo Espinoza ‘El Caminante’ (2002). Todos ellos, en su tiempo y con distintos métodos de estudio y puntos de vista, lograron vislumbrar la magnitud real de los caminos inca y los sitios asociados. (Indica: Guido Casverde Rios “Relatos de los cronistas”
Alberto Regal, basado en la información de los cronistas, en la documentación administrativa colonial y en los relatos de los viajeros extranjeros del siglo XIX, logró reconstruir parcialmente el sistema vial inca y plantear sus propias apreciaciones, mostrando la gran variedad de formas y caracterizaciones de este.
John Hyslop, desde una perspectiva arqueológica, realizó el análisis de una muestra representativa de los caminos inca en todo el ámbito del Tawantinsuyu. Evaluó el estado de los caminos y trató de comprender la magnitud real del sistema vial inca caracterizándolos científicamente por vez primera.
Ricardo Espinoza recorrió el camino inca de la sierra uniendo las actuales repúblicas de Ecuador, Perú y Bolivia. Esta exploración constituye el primer reconocimiento de campo a todo lo largo de esta vía inca. Asimismo, parte de ese reconocimiento recorrió siete tramos laterales, recuperando información importante sobre la integración del camino inca entre la sierra y la costa.
John Hyslop en su publicación Qhapaq Ñan. El sistema vial incaico (1992) calculaba que la red vial en el Tawantinsuyu tenía 25,000 Km. –en las seis repúblicas por las que atraviesa el Qhapaq Ñan–. Hoy en día esa cifra ha sido superada ampliamente y solo representaría entre el 30% y 35% de los caminos existentes en nuestro país. Actualmente se calcula que la red vial en el territorio peruano tendría de 60,000 a 70,000 Km. Al respecto, solo la región Cusco, ha reportado aproximadamente 9,500 Km. de caminos; mientras que en el ámbito nacional –sin contar al Cusco– a la fecha se han identificado unos 14,781 Km. de caminos, lo cual sumaría aproximadamente los 25,000 Km. señalados inicialmente por Hyslop
EL QHAPAQ ÑAN Y EL TURISMO
“Los costos ecológicos sociales y culturales se pagan a cambio de los beneficios económicos y cuando aquellos no son analizados, evaluados y también controlados, los costos pueden sobrepasar los beneficios con resultados muchas veces lamentables” (Manuel Gurria Di-Bella - “El Turismo Rural Sostenible como una Oportunidad de Desarrollo de Pequeñas Comunidades en los Países en Desarrollo”.)
Uno y mil razones para considerar al Camino Prehispánico como uno de los principales recursos patrimoniales integracionales en favor de nuestra identidad y su conservación para el futuro de nuevas generaciones; en nuestro Qosqo milenario, se cumplió los 10 años de arduo trabajo, registrando, investigando, elaborando trabajos para poner en valor, y difundiendo (de acuerdo a los objetivo planteados por el Programa “Qhapaq Ñan” de nuestra ciudad), es así, que, debemos reconocer la labor de fundamental que desarrollan, creo que después de 10 largos años, es hora de plantearnos nuevas alternativas en favor no solo de las comunidades adyacentes a estos caminos ancestrales, sino en favor de los multiples beneficios que nos pueda generar, mediante el planteamiento de un desarrollo turístico sostenible, como una las principales actividades económicas, pero estas acciones combinadas de patrimonio y turismo no son actuales, sino existen investigaciones y trabajos, (desde convenciones internacionales hasta acciones y políticas que debieron ejecutarse) como los principios planteados por la UNESCO, cartas internacionales en torno al uso sostenible del patrimonio en la actividad turística; pasando por los objetivos centrales desarrollados por el Programa “Qhapaq Ñan” en la ciudad de Lima y cito “….objetivos sociales el de Generar beneficios económicos entre las poblaciones a partir de la puesta en valor y uso turístico del Qhapaq Ñan” (http://inc.perucultural.org.pe/textos/programa/programa03.pdf)
Entonces la labor hoy en día deberá ser el impulso del Gran Qhapaq Ñan como uno de los recursos turísticos emblemáticos que posee nuestra región, mediante la puesta en valor de lo ya registrado e investigado, por los diversos profesionales tanto arqueólogos, antropólogos, biólogos etc. Aceptemos el hecho que el turismo bien planificado puede ser un instrumento de desarrollo y una forma muy efectiva de preservar la diversidad cultural Toca ahora la participación técnica y académica de los profesionales en turismo llámese licenciados en turismo, para determinar la importancia turística que posee estas cuatro rutas de caminos prehispánicos, y realizar diversas labores tanto en la planificación turística, manuales de uso turístico, estimaciones de la capacidad de carga turística, aplicación de los indicadores para la sostenibilidad del turismo, integración en los equipos técnicos de los planes maestros, estructuración de productos turísticos, gestores de la cultura y turismo mediante la administración de centro arqueológicos, desarrollar líneas de productos turísticos innovadores: rutas, circuitos, artesanía, gastronomía, historia, fiestas tradicionales, exposiciones culturales, elaboración de estrategias de desarrollo turístico con otros sectores de la economía, etc. y un sin fin de acciones que puede realizar este profesional en la relación patrimonio y turismo; y que deberán ser tomados en cuenta no solo por las instancias directas como son la Dircetur, sino también por los organismos que velan por el patrimonio tanto natural como cultural, llamese SERNANP, Ministerio de Cultura, municipalidades, Ong’s, es hora de ver al turismo como una actividad económica y que como toda actividad económica, necesita de profesionales con cualidades y capacidades bien definidas y en esa orientación están los licenciados en turismo.
El Gran “Qhapaq Ñan” es un reto que nos espera, como recurso turístico, pero dándole el valor real de lo que represento para nuestros antepasados, y de lo que significa hoy en día para nosotros. Ecuador, un país amigo donde también existen evidencias de lo que fue este camino ancestral, elaboraron planes de trabajo dándole el valor como patrimonio y generando un uso turístico sostenible, basta con ver la pagina http://issuu.com/inpc/docs/mapa_qapaq__an y observaremos cuanto trabajaron en favor de darle un uso al patrimonio. Nuestro Qosqo el centro del Gran Estado Inca, deberemos trabajar en torno a este legado de mucha importancia y poder realizar un trabajo integral, articulando con los diversos actores: comunidad, asociaciones, gobiernos locales, gobiernos regionales, etc.
A MODO DE CONCLUSIÓN
• El Gran “Qhapaq Ñan”, nuestro camino inca es la más relevante muestra de patrimonio cultural que posee nuestra región; constituyendo además en un eje de integración cultural por la cantidad de pueblos que los une, el cual es deber nuestro el cuidar esta herencia de valor universal, también además es lograr un desarrollo social
• El patrimonio cultural y natural que se encuentra en el Gran “Qhapq Ñan”, puede revalorizarse en el marco de un desarrollo sostenible de la actividad turística. Para ello requiere de una acción participativa que involucre a la comunidad en la formulación de planes y proyectos integrales donde los organismos tanto públicos como privados, trabajen por un interés en común, desarrollo, equidad y revalorización de lo nuestro.
• El turismo constituye un sector importante dentro del proceso de desarrollo de una determinada comunidad, asi también el turismo constituye uno de los componentes vitales en la ejecución de planes de desarrollo a futuro, pero también tiene sus factores negativos
BIBLIOGRAFIA
• CASVERDE RIOS Guido “Relatos de los cronistas”
Gaceta Cultural del Perú “Qhapaq Ñan un legado que une Sudamérica” Lima 2009
• CIEZA DE LEÓN Pedro “La crónica del Perú”
Editorial Nueva España 1553/1946 México
• GARCILASO DE LA VEGA “Comentarios Reales”
Tomo I. Biblioteca Ayacucho .1609/1976
• GURRIA DI-BELLA Manuel - “El Turismo Rural Sostenible como una Oportunidad de Desarrollo de Pequeñas Comunidades en los Países en Desarrollo”.
Edit. Buena Noche Puerto Rico 2000
• http://inc.perucultural.org.pe/textos/programa/programa03.pdf
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